viernes, 4 de noviembre de 2016

NO más AFP


El movimiento de pobladores Ukamau se une a la protesta por el fin del sistema de AFP privada o estatal en el país, convocada para este 4 de noviembre de 2016, y hace un llamado abierto a las pobladoras y pobladores del país a luchar por un sistema de reparto solidario y tripartito.
Nuestra lucha por una vida buena es más grande que una casa, y es una lucha que comienza por nuestras familias y vecinos. No podemos quedarnos impasibles frente a las pensiones de miseria que reciben nuestros mayores, como si fuera una limosna del Estado, sabiendo que han trabajado duro toda una vida para crear la riqueza de este país. Nosotros no pedimos ningún regalo, exigimos nuestros derechos. Entre ellos, el derecho a una pensión digna, como reconocimiento y retribución en nuestra vejez, al aporte que como trabajadoras y trabajadores hacemos a la sociedad.
Confiamos en que juntos, trabajadores, pobladores, estudiantes y ciudadanía en general, le podremos demostrar a la minoría que hoy nos gobierna, quiénes somos los que realmente movemos al país y creamos la riqueza de la que ellos se apropian.
No más AFP
Luchando avanza el pueblo.
Por el derecho a la vivienda, al barrio y la ciudad
Movimiento de Pobladores UKAMAU
4 de noviembre de 2016

jueves, 20 de octubre de 2016

Organizaciones en lucha del continente apoyan a Ukamau

Nuestra América es un proyecto que germina desde lo profundo de nuestros pueblos, alimentado por las múltiples y diversas necesidades y sueños que expresan nuestras luchas cotidianas y concretas.
Son tiempos estos, en que hay una reconfiguración del imperialismo en el mundo; tomando una mayor fuerza en el sur del continente americano y los denominados como tercer mundo. Expresado en los reveses y retrocesos democráticos en Brasil y argentina; el hostigamiento mediático, económico y político permanente en Venezuela; las intromisiones en la democracia en ecuador y Bolivia; y las implementación de políticas antipopulares de los gobiernos neoliberales en Chile y Colombia, donde los sectores más reaccionarios de la sociedad, le plantean un ultimátum al dialogo después de darle un portazo a un acuerdo de paz.
Son tiempos estos, que nos han vuelto a enseñar que nuestra fortaleza está en nosotros mismos, en nuestras luchas, en nuestro propio protagonismo como trabajadores, como pobres de la ciudad y el campo, para asegurar con nuestra politización, organización y movilización, mejores condiciones para el pueblo y posiciones firmes que permitan mantenerse , y principalmente avanzar, en la lucha contra los explotadores dominantes en cada uno de nuestros países.

En este que hacer, en distintos lugares y de distintas formas nos hemos vuelto a reconocer como hermanos, con la diversidad cultural que une y fortalece, y con una clara conciencia de que nuestros comunes problemas, tienen similares causas e idénticas soluciones.
Es por esto que hoy nos solidarizamos y apoyamos al movimiento de pobladores UKAMAU en Chile, cuyo fortalecimiento les ha llevado a plantearse la necesidad de que sean los mismos pobladores quienes tomen en sus propias manos el futuro de la alcaldía de la comuna de Estación Central, en Santiago de Chile, como una herramienta para seguir avanzando en su lucha por la construcción de un buen vivir para todas y todos.
Estamos seguros que este domingo 23 de octubre, nuestra compañera Doris González Doris Gonzalez Lemunao será la nueva alcaldesa de Estación Central, y desde ya comprometemos nuestro apoyo y aprendizajes para el movimiento de pobladores Ukamau y para todos los vecinos y vecinas de la comuna, porque la construcción del buen vivir en Nuestra América es algo que haremos entre todas y todos. ¡Hagámoslo!
A construir la vida buena.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Politica de alianzas de Ukamau


Este documento es producto de las discusiones coyuntura politica del nucleo politico de Ukamau desde el año 2010. Creemos que es un buen momento para hacerlo publico, pues en el se explican el porque de nuestra politica de alianza en la actual
Lo ponemos a disposicion publica para su discusion, critica o enriquecimiento. Creemos que estos años de lucha constante nos han dejado una rica experiencia que hoy debemos poner a disposición del conjunto del pueblo.

 

El Bloque histórico de las clases dominantes.
 
Un bloque dominante o bloque histórico es, a grandes rasgos, una alianza política, que aparece en un determinado momento histórico, y que integra diversas fuerzas sociales, políticas, económicas, militares, ideológicas y culturales, que logran en ese momento determinado superar sus contradicciones o conflictos parciales, en función de resolver juntas una contradicción o conflicto mayor, que las afecta a todas por igual –aunque con distinta intensidad- y que es vital para cada una de ellas.
Esta solución al problema fundamental surge a partir de una negociación entre estas distintas fuerzas, a partir de la posición y los intereses de cada una, a partir de la fuerza que cada una logró acumular en forma previa a la negociación, y en la perspectiva de las amenazas que logran identificar, de no resolverse el problema fundamental de acuerdo a sus intereses principales. 
Decimos que es un bloque dominante, porque la solución negociada al conflicto fundamental surge en oposición a otras fuerzas sociales, económicas, políticas, ideológicas, militares, culturales, que tienen intereses distintos y pueden intentar soluciones alternativas al conflicto fundamental.
Se hace dominante, en la medida en que la solución encontrada debe ser acatada por todos los integrantes del bloque, e impuesta con éxito sobre los que no están integrados a él. Acatamiento e imposición que se logra a través de las leyes. También, si es necesario, a través de la fuerza de las armas. Pero, principalmente, esta imposición se logra a través de las ideas y de la cultura. A través del consenso.
Cuando se logra constituir un bloque histórico que logra subordinar eficientemente a las clases dominadas, decimos además que se abre un período de estabilización en la lucha de clases.
Este bloque dominante, decimos también que es un bloque histórico, porque la alianza que representa da solución a un problema o conflicto social en un momento determinado de la historia política y social de un país. Responde a ese momento, y en la medida en que la situación política cambia, va cambiando la situación de cada una de esas fuerzas originales y de las que están fuera del bloque, generándose nuevas realidades que tensionan al bloque, que hacen que su dirección política pase de una fuerza a otra, de un sector social a otro, que lo desgastan y eventualmente, que pueden significar la modificación o cambio sustancial del bloque, para hacer frente a nuevas realidades, o incluso su destrucción, al ser incapaz de resolver los nuevos desafíos que la situación política le presenta.
Esta destrucción puede abrir una etapa de vacío de poder, pero necesariamente ese vacío será llenado, o por los restos del viejo bloque en el poder que intenta hacerse nuevamente dominante, o por un nuevo bloque histórico que representa otras fuerzas políticas, sociales, ideológicas, militares, culturales, que se han vuelto dominantes.
II.                 La conformación de un bloque histórico en Chile (1986-2013)
En Chile se formó un bloque de este tipo aproximadamente desde 1986 en adelante.
La fuerza con mayor poder económico, político y militar, eran los grandes grupos económicos y las empresas transnacionales presentes en el país. Controlaban en los hechos la economía, y la dictadura militar, a través del Estado y sus FF.AA., defendía férreamente sus intereses, pero cada vez más se convertía en un obstáculo para su desarrollo.
Al frente, estaba la oposición a la dictadura, pero dividida.
Por un lado, un sector también vinculado a grupos empresariales y a empresas transnacionales, a gremios profesionales y a sindicatos poderosos (un poder económico), a la jerarquía de la Iglesia Católica, a la Masonería (que son grupos de poder ideológicos) y a gobiernos “democráticos” y capitalistas de EEUU, América Latina y Europa (que representan un poder financiero, diplomático y comercial). Este sector estaba representado políticamente por la DC, el PRSD, el PS.
A este sector se le llamaba “oposición burguesa” y para ellos lo fundamental era el retorno a la democracia. Tenían contradicciones o conflictos menores con los grandes grupos económicos y las transnacionales, respecto a la forma de capitalismo dominante en nuestro país, pero en ningún caso se planteaban acabar con él.
Por otro lado, un sector cuya principal fuerza era su propia organización y su fuerte vinculación con organizaciones sindicales, poblacionales y estudiantiles. Este sector estaba representado por el PC/FPMR, el MIR y un sector del PS, actuaba a través del Movimiento Democrático Popular y entre sus formas de lucha se encontraba la lucha armada, que entre 1982 y 1986 logró importantes grados de extensión, desarrollo y radicalidad, convirtiéndose en un problema objetivo para la dictadura.
Este sector era la “oposición democrática popular”, que buscaba también un retorno a la democracia, pero con un contenido de clase popular, que mejorara objetivamente las condiciones de vida y de trabajo del pueblo, que eran dramáticas, y que se hiciera justicia respecto a las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura.
El conflicto fundamental para este sector no era Dictadura versus Democracia, como para la oposición burguesa, sino Dictadura y Capitalismo neoliberal versus Pueblo. Por esta razón, era necesario, además de una apertura democrática formal, que se atacara frontalmente la economía neoliberal de la dictadura, reduciendo el poder de los grupos económicos y de las transnacionales.
Como la oposición burguesa y sus aliados veían con verdadera preocupación un ascenso en los niveles de enfrentamiento y una posible salida por abajo a la dictadura, donde ellos no pudieran proteger sus intereses (como en Nicaragua o El Salvador), y como quiera que para los grandes grupos económicos, las transnacionales y los mismos altos mandos militares, lo central no era la forma del régimen político (dictadura o democracia), sino en esencia el mantenimiento del modelo económico implantado en Chile, se abrieron los canales de negociación y articulación conjunta de una salida institucional, que permitiera a la vez aislar, dividir,  dispersar y neutralizar a los sectores democrático populares y consolidar el modelo capitalista neoliberal.
Este proceso fue fortalecido, tanto por la débil acumulación de fuerzas del sector democrático popular, como por la crisis de la izquierda socialista y comunista europea, que se “renovó” abandonando el marxismo y cualquier perspectiva revolucionaria, lo que impactó en Chile a través de la renovación del PS; La renovación de un sector minoritario del MIR, que se fue a incorporar al PS y la posterior crisis, quiebre y dispersión del MIR, y también, la crisis y viraje político de la dirección del PC, que terminó sumándose a la política de la oposición burguesa, no sin que antes un sector renovado se fuera a fundar el PPD y el FPMR se autonomizara.
El resto es historia conocida. De la dictadura se pudo salir en forma pacífica, única y exclusivamente porque hubo una negociación. La correlación de fuerzas se inclinó decididamente hacia el capitalismo monopólico financiero, y se abrió un periodo político de estabilización de la lucha de clases.
Se aceptaron todas las instituciones políticas contempladas en la Constitución de 1980; Se bloqueó cualquier intento de revertir las privatizaciones de empresas públicas; Se aceptó la tesis de la justicia “en la medida de lo posible” y, por tanto, la impunidad; Se mantuvo sin cambios sustanciales el Código Laboral; Se mantuvieron las AFP´s e Isapres; Se aceptó la dictación de la LOCE, cuya primera reforma fue posible gracias a los estudiantes secundarios recién el año 2006; Los nuevos parlamentarios aprobaron la privatización de la minería del cobre...etc. La Concertación terminó representando y gobernando para los intereses de una minoría: los grandes grupos económicos; Se envolvió en la defensa del ex dictador; Fue tolerante con los casos de corrupción, que se extendieron como práctica política, y permanentemente se coludió con los grupos económicos para beneficiarlos a través de las políticas del Estado. 
Las bases sociales de la Concertación, que lucharon con un lápiz o con otros objetos, pero lucharon contra la dictadura, y quisieron creer en que la alegría ya llegaba, esperaron 20 años y terminaron por aburrirse. Más todavía, las nuevas generaciones, que lo único que han conocido han sido sus negociados, y los efectos funestos de sus políticas.
Porque no comprendió el nivel profundo de agotamiento político al que había llegado, y se puso una lápida imponiendo a Eduardo Frei como candidato, la Concertación perdió su mayoría ideológica, perdió su mayoría política, perdió su mayoría moral, perdió su mayoría social y finalmente, terminó por perder su mayoría electoral. La derecha asumió el gobierno en forma prematura, sin tener nada de lo anterior, salvo una mayoría electoral circunstancial, por lo que sólo le ha cabido profundizar la crisis de representación del régimen político.
Esto es de fundamental importancia, porque sólo a partir de este momento es que se hace real la posibilidad de comenzar a construir una alternativa político-electoral a la Concertación y al régimen político neoliberal. No antes. Ahora.
III.              Crisis del bloque dominante y conflictos principales de la situación política
El bloque histórico de las clases dominantes en Chile está muy firme, pero se encuentra en crisis. En la medida en que ha sido más exitoso desde el punto de vista económico, más se profundiza su crisis política.
Después de 20 años, la imagen, la visión de país integrado, justo y de oportunidades de éxito que la Concertación le vendió a la mayoría del país, demostró ser FALSA, y ahora, con un gobierno de derecha, las contradicciones o conflictos de nuestro sistema económico, político y social, han quedado al desnudo:
Crecimiento económico y bienestar social para una minoría, y para la mayoría, o estancamiento económico (clases medias) o empeoramiento económico (trabajadores y sectores populares), y malestar, mucho malestar social.
Para las clases medias: Educación cara y de segunda categoría; Salud cara; Cultura cara; Bencina cara; Vivienda cara; Inseguridad laboral y dobles jornadas; Endeudamiento; Malas jubilaciones y un embudo al revés para su movilidad social.
Para los trabajadores y sectores populares: falta de respeto y de consideración por parte de los funcionarios e instituciones estatales y más todavía, de parte de las empresas y medios de comunicación; “Educación” de contención y control social; Salud deficiente y mala atención; Negación de bienes y servicios culturales; Negación de la Justicia; Criminalización de una generación de jóvenes pobladores; Desprotección e inseguridad; Expulsión a las periferias urbanas; Viviendas de mala calidad y barrios degradados; Desempleo; Inseguridad laboral y previsional; Bajos sueldos; Endeudamiento; Alza sostenida del costo de la vida (inflación);  Pensiones de miseria y, en vez de un embudo, un tapón para su ascenso social.
No hubo crecimiento con equidad, sino crecimiento con desigualdad, y la creación de una red de protección social estatal, más que un componente de justicia, vino a ser un complemento crónico para que la inestabilidad laboral y los bajos sueldos continúen siendo pilares del funcionamiento exitoso del modelo. Más que un subsidio a las familias, es realmente un subsidio a las empresas.
Hablando como profesores de matemáticas: el crecimiento económico en Chile y el éxito de los grandes grupos económicos y transnacionales, es inversamente proporcional al bienestar de la mayoría de los trabajadores y el conjunto del pueblo. O sea, a mayor crecimiento de la economía neoliberal, mayor empeoramiento de la situación de los trabajadores y el pueblo. Así de simple. Y eso no se puede “mejorar”: el neoliberalismo funciona así.
Este es el conflicto o contradicción fundamental del período de estabilización de la lucha de clases, el conflicto de fondo, que cruza nuestro país hoy día y configura su fisonomía: Capitalismo Neoliberal versus Pueblo.
Conflicto o contradicción que surge y se profundiza día a día en la esfera de la producción material, y que explica la progresiva pérdida de hegemonía y legitimidad de la Concertación primero, y del régimen político en su conjunto, después.
Sin embargo, la expresión política de este conflicto fundamental se encuentra bloqueada principalmente por tres factores: La camisa de fuerza del Código Laboral; El control que ejercen los partidos del bloque dominante sobre las organizaciones de trabajadores y, la propia dispersión y desorganización de las organizaciones de trabajadores más conscientes y combativas (O, lo que es lo mismo, su falta de objetivos comunes y unidad).
Esto es lo que impidió el éxito de los movimientos de trabajadores subcontratistas de la minería y las empresas forestales, y es lo que sigue bloqueando la liberación de la tremenda fuerza contenida de los trabajadores.
Ahora, la lucha de clases es como un torrente de agua que se encuentra frente a un obstáculo. Si tiene la fuerza suficiente para superarlo, lo supera. Si no, se estanca hasta tener la fuerza suficiente para encontrar caminos alternativos y seguir su curso.
En el caso de nuestro país, estos caminos alternativos han sido conflictos o contradicciones secundarias, como el descontento, principalmente de las clases medias, con la conducción de la Concertación, que se tradujo en su derrota electoral del 2009; El impacto ambiental negativo del neoliberalismo sobre distintas comunidades, lo que ha llevado a la movilización de muchas poblaciones por la defensa de sus condiciones de vida, y también, el impacto del neoliberalismo sobre la calidad de la educación de los jóvenes, sobre todo de los más pobres, lo que ha lanzado a estos por miles a las calles durante los últimos dos años.
Estos tres conflictos, al desarrollarse, han derivado en un cuarto conflicto o contradicción, que es la expresión principal, en este momento de desarrollo de la situación política, de la contradicción fundamental entre capitalismo neoliberal y pueblo: La contradicción o conflicto entre el Régimen Político Binominal (El duopolio, la oligarquía, la democracia restringida) versus Democracia Ciudadana, que engloba tanto el conflicto o contradicción entre el actual régimen político y la demanda por participación de distintos sectores sociales (Magallanes, Aysén, Calama, Estudiantes secundarios y universitarios), así como el conflicto entre las condiciones tremendamente poco equitativas o igualitarias en que operan los grandes grupos económicos frente a la población común y corriente (HidroAysén, Celco), y los costos que esta última debe pagar en términos de deterioro de sus condiciones de vida (HidroAysén, Freirina, Huasco, Barrancones, Caimanes, Celco, etc.)
Este conflicto o contradicción entre Régimen Político Binominal versus Democracia Ciudadana, engloba también la responsabilidad del Estado –y de los representantes políticos del bloque en el poder- en la denegación de un derecho social como es la educación, y la lucha de clases, no en la esfera de la producción de la riqueza, sino en la de la distribución de la riqueza creada,  respecto a quién decide el uso de los excedentes económicos del Estado: O son apropiados como rentas por parte de los grandes grupos económicos, como hasta ahora,  o democráticamente se define que sean usados en inversión social que permita de una u otra reducir los niveles de desigualdad creados por el neoliberalismo.
Evidentemente, la resolución de esta contradicción o conflicto principal en la coyuntura política a favor de los intereses populares no nos va a llevar directamente al socialismo. Sin embargo, sería tonto subvalorar su importancia, ya que abordar su resolución desde una perspectiva popular –en alianza con otros sectores sociales- es una aproximación indirecta que nos puede permitir atacar, desde la superestructura, por decirlo así,  aspectos estratégicos de funcionamiento del neoliberalismo, y remover los CERROJOS que dificultan la organización y lucha independiente de los trabajadores.
Hay compañeros –los abstencionistas- que consideran cualquier cambio al régimen político binominal sólo un perfeccionamiento de este como instrumento de dominación, sin embargo, olvidan que los mecanismos que protegen al capitalismo neoliberal también son institucionales y pueden ser removidos, por lo que una ampliación “participativa” de la democracia, a través de representantes legislativos, mecanismos plebiscitarios, actos administrativos o de una asamblea constituyente, podría efectivamente derribar algunos de sus pilares de sustentación.
IV.              La construcción de un bloque histórico alternativo o contra-hegemónico al bloque dominante, la contradicción o conflicto fundamental del periodo, la contradicción o conflicto principal en la coyuntura política y su tratamiento por parte de Ukamau.
La única forma de derrotar al bloque hegemónico de las clases dominantes, es construir un bloque contra-hegemónico que logre, a través de su programa y de las distintas alianzas que realice, ir haciéndose dominante. Esto exige identificar cuáles son las potenciales fuerzas sociales (clases y fracciones de clase, y los movimientos sociales, organizaciones y partidos que las representan) que se deben organizar y unir.
Este bloque contra-hegemónico sólo lo será realmente, si logra resolver adecuadamente, acumular fuerzas y proponer en cada caso, la mejor solución a una serie de conflictos o contradicciones parciales provocadas por el funcionamiento del neoliberalismo y del bloque hegemónico de los dueños del poder y la riqueza.
Es un camino por recorrer, que en cada situación concreta exigirá un análisis concreto, para saber cómo acumular mayores fuerzas que nuestros enemigos de clase y dónde y cuándo golpear y dónde y cuándo no.
Renunciar a la construcción de un bloque contra-hegemónico que logre hacerse dominante, sólo lleva a la disolución de nuestra organización en la subordinación al actual bloque dominante, como le está sucediendo al PC, o a convertir a nuestra organización en una secta ideológica más, aislada del conjunto del pueblo y de sus luchas.
Ukamau surge de la experiencia de organización de cientos de pobladores. Somos entonces una organización de pobres urbanos y de trabajadores informales. Ese es nuestro contenido de clase y es la experiencia que podemos aportar, en este momento, como organizacion y como movimiento social, tanto a la lucha de clases en el país, como a la conformación de este bloque contra-hegemónico.
Si queremos que el sector dominante de este bloque contra-hegemónico sean los trabajadores y el pueblo, debemos partir por reconocer, entonces, la extrema debilidad desde la que partimos.
Solos, no podemos. ¿Con quién nos aliamos entonces si queremos construir y fortalecer un polo popular? Esperamos que nos llamen, ¿o hacemos lo necesario por atraer a todos esos otros sectores necesarios a una alianza con nosotros?
Ahora, también debemos reconocer que si bien el principal conflicto o contradicción de fondo del periodo es entre la Capitalismo Neoliberal versus el Pueblo, esta se expresa en la coyuntura, en el momento actual, en un nivel de desarrollo inferior, como Régimen Político Binominal versus Democracia Ciudadana, sobre todo por los sectores movilizados hasta ahora, que han sido principalmente clases medias.
¿Nos restamos de la lucha política por construir el bloque contra-hegemónico en esta coyuntura, siguiendo un camino propio que puede ser una travesía en el desierto, o la aprovechamos para avanzar junto a otros sectores sociales y golpeamos juntos al bloque dominante de los dueños del poder y la riqueza en estos aspectos o conflictos específicos, sin renunciar a seguir fortaleciéndonos para darles donde más les duele, que es el régimen económico?
¿Qué hacemos respecto a otras contradicciones que aparecen hoy como secundarias para nosotros, porque no nos involucran directamente? Cada una de ellas enfrenta a distintos sectores sociales con el actual bloque dominante. ¿Dejaremos que los dueños del poder y la riqueza desactiven uno a uno los conflictos? ¿Esperaremos que les inyecten recursos y los coopten para reconfigurar el bloque hegemónico a su favor? ¿Esperaremos a que sean reprimidos para solidarizarnos con ellos o, por el contrario, haremos todo lo posible para constituir un frente común con ellos y lograr victorias parciales, aunque estemos seguros que más adelante podemos encontrarnos enfrentados, defendiendo intereses opuestos?
V.                Las alianzas se deben realizar en función del conflicto o contradicción principal, y de la necesidad de construir el bloque contra-hegemónico.
La principal expresión política del conflicto fundamental  o contradicción de fondo del periodo (capitalismo neoliberal versus el pueblo), en la actual coyuntura, es régimen político binominal versus democracia ciudadana. Hacia ahí convergen prácticamente todas las contradicciones o conflictos secundarios.
Así como los grandes grupos económicos y las transnacionales son la fracción dominante del empresariado al interior del bloque en el poder, el principal factor de estabilidad del régimen político binominal, como régimen político del bloque histórico de las clases dominantes -su centro de gravedad, por decirlo así-, es la Nueva Mayoria.
Esto significa que, si queremos resolver el problema o contradicción principal a favor de la democracia ciudadana, debemos buscar contribuir a la crisis de la Nueva Mayoria, a su colapso y a su división.
La contradicción o problema, a estas alturas, no es Derecha versus Oposición democrática. Eso es un error y forma parte del engaño necesario para seguir manteniendo el régimen político inalterado.
Tampoco el problema es que debemos derrotar a la derecha, a la Nueva Mayoria, como si pesaran lo mismo y tuvieran la misma significación social y política.
La derecha y la Nueva Mayoria están juntas en el régimen político binominal, son las coaliciones del duopolio y las que construyeron esta democracia restringida. Pero, la derecha siempre ha sido minoritaria social y electoralmente, y ese es el problema que ha tenido para gobernar.
El agente político hegemónico de las clases dominantes fue la Concertación. Fue ella la que ideológicamente subordinó a los trabajadores y a los sectores populares al proyecto histórico del capitalismo neoliberal -por ello logró gobernar más tiempo que la misma dictadura-, y es por ello que sigue siendo el principal factor de estabilidad del régimen político.
Ahora, uno de los primeros pasos para contribuir a la crisis de la Nueva Mayoria, a su colapso y a su división, es construir una alternativa electoral por fuera de ella. Alternativa electoral, que debe formar parte de la construcción del bloque contra-hegemónico.
Esto implica fortalecer un polo o frente político que logre agrupar a todos aquellos movimientos ciudadanos, asamblearios, humanistas, ecologistas, marxistas, progresistas y revolucionarios que están comprometidos con una reforma profunda al régimen político, cuyo carácter sea anti-neoliberal y democrático. Polo o frente político que logre traducirse tanto en fuerza social en las calles, a la vez que también en una fuerza electoral. Polo o frente político que indudablemente va a tener contradicciones en su interior, pero que se debe construir a partir de los acuerdos comunes, que no son pocos a estas alturas.
El camino propio o circunscrito exclusivamente a los trabajadores y sectores populares puede ser atractivo, pero es sectario e inviable electoralmente como herramienta contra la Nueva Mayoria, salvo que nos interese mantenernos en el 1,5%,  y en vez de contribuir a la conformación del bloque contra-hegemónico, diluir el esfuerzo que se necesita realizar ahora, ya que el tiempo que nosotros perdamos lo gana la Nueva Mayoria para reconstituirse, aunque sea con menos del 40% del electorado.
La fortaleza ideológica no se demuestra aislándose para no ser contaminados, ni menos dando por seguro de antemano que otro sector asumirá la conducción de los procesos, sino teniendo claro cuál es nuestro camino y nuestro proyecto y dando la lucha ideológica al interior de la alianza más amplia, para ganar a otros sectores a nuestras posiciones y nuestras propuestas.
Es en este contexto que tiene sentido y viabilidad una política electoral y también, el esfuerzo por desarrollar una vía popular a la Asamblea Constituyente. No es alejando a otras fuerzas como vamos a fortalecernos, porque vamos a necesitar aliados. De lo contrario, cualquier iniciativa constituyente o de reformas políticas parciales se realizará sólo con los actores que actualmente participan del régimen político (Como el acuerdo de reformas constitucionales entre la DC y RN).
Esto lo planteamos en el entendido de que un bloque contra-hegemónico deberá incorporar necesariamente, en la coyuntura actual, expresiones políticas representativas de los sectores perjudicados por el neoliberalismo: Trabajadores, pobladores, estudiantes. Sí. Pero también clases medias, e incluso sectores empresariales no monopólicos, como pymes, que por definición son explotadores de la fuerza de trabajo ajena.
Acá creemos que lo importante no es quién la lleva nominalmente. Que el problema no es de vanidad u orgullo político, sino de tener la claridad respecto a si ese polo popular o frente va hacia donde queremos, si sirve para lo que lo necesitamos, y si podrá lograrlo sólo o, dependiendo de la fuerza que logre acumular, estará en condiciones de seguir profundizando la crisis de la Concertación a través de la negociación incluso con algunos de sus sectores. 
Por esto, para lograr entender la complejidad de los desafíos que implica tanto fortalecer un polo de trabajadores y sectores populares, como construir junto a otras fuerzas sociales un bloque contra-hegemónico, creemos que sería bueno examinar con mayor detenimiento las experiencias de Ecuador, Bolivia o Venezuela, así como la de Argentina, donde precisamente no se logró constituir ni lo uno ni lo otro, a pesar de la crisis profunda y colapso del régimen político argentino el año 2002.
Por otro lado, no habrá unidad ni alianzas posibles si no se basa en la construcción conjunta de un programa. Podemos hacerlo solos también, pero ciertamente un proceso de construcción colectiva es una herramienta del trabajo de alianzas, y puntualmente es en el tema de pobladores que podemos aportar y lograr que otros sectores hagan suyos también nuestros puntos de vista.
Ukamau
Chile
Septiembre del 2011

viernes, 19 de agosto de 2016

La lucha por el derecho a la vivienda, al barrio y a la ciudad, del movimiento de pobladores Ukamau (1987-2015)



La migración que movió los muros de la ciudad
En 1929 se produjo la crisis económica más importante en la historia del capitalismo. Chile fue uno de los países más golpeados producto de su fuerte dependencia de la exportación (minera). Desatada la crisis en el norte salitrero, el sur carbonífero y agro-ganadero la población cesante debió buscar nuevos horizontes.
La respuesta de la elite chilena fue débil. Los empresarios nacionales no eran productivistas (industriales) por lo que no promovieron activamente un proceso de industrialización. Sólo cuando el país se vio sin recursos ni bienes (de todo tipo), impulsaron tímidamente, desde el Estado, la industrialización por sustitución de importaciones (ISI).
La Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), creada en 1939, ejecutó acciones que permitieron echar las bases de dicha industrialización en el país, para lo que creó grandes empresas, indispensables para el desarrollo de Chile, como la Empresa Nacional de Electricidad (Endesa), la Empresa Nacional del Petróleo (Enap), la Compañía de Acero del Pacífico (Cap) y la Industria Azucarera Nacional (Iansa), entre otras.
Corfo dio un fuerte impulso a actividades como la electrificación del país, el comercio y el transporte - estableciendo una red nacional de frigoríficos, diversas empresas públicas de transporte y hotelería, la minería y la industria, favoreciendo el desarrollo de numerosas empresas como Laboratorio Chile, Pesquera Arauco, Industria Nacional de Neumáticos (Insa), Chile Films y Manufacturas de Cobre (Madeco), por nombrar sólo algunas.
Este proceso industrializador motivó intensas migraciones de campesinos y mineros a los centros urbanos y en especial a la capital, motivados por la oferta de mano de obra y la promesa de mejores condiciones de vida. Santiago inició un proceso de desarrollo acelerado y vertiginoso que terminó por transformar completamente la fisonomía de la ciudad.
Fue aumentando el poblamiento de los bordes urbanos. Hacia el oriente (Providencia y Ñuñoa), por acción de las clases medias y altas; hacia el norte (Conchalí), por los estratos bajos y hacia el occidente (Quinta Normal, Barrancas) y el sur (San Miguel) por sectores medios y bajos. Los nuevos llegados a la ciudad también encontraron un cambio en las tecnologías de transporte que permitió el poblamiento más alejado de sus fuentes laborales. El motor diesel transformó completamente el modo de desplazarse en la ciudad, lo cual permitió la urbanización y el poblamiento incluso de “Lo Chuchunco”.[1]
La ciudad, que llegaba hasta la antigua Estación Central de trenes, vio crecer las viviendas de los nuevos habitantes. Allá, en lo que hasta en ese entonces eran los extramuros de la ciudad, en donde antaño se preguntaban ¿Dónde quedó el río?[2]
Este proceso acelerado de migración campo-ciudad, fue acompañado por el aumento de la población nacional (pasó de 3 a 6 millones entre 1900 y 1940), la concentración mayoritaria en Santiago (30% del total nacional), y la distribución desigual del ingreso (expresado en falta de vivienda y urbanización para la clase trabajadora), vale decir, cuatro tendencias históricas que provocaron un déficit habitacional estructural. Según el Censo de 1952 de los 5,9 millones de habitantes del país 2 millones carecía de habitación, es decir, el déficit ascendía a las 400.000 viviendas.
La inflación hizo que muchas familias no pudieran seguir pagando arriendo en los conventillos. Mucha de la población migrante sin recursos debió ubicarse en sitios eriazos (orillas de Río Mapocho, canal Zanjón de la Aguada), fue así como nacieron las Poblaciones Callampas en los años 40. 
Organizados por la izquierda, los pobres de la ciudad comenzaron a ser vistos como una potencial amenaza al orden establecido. La DC los bautizó como “pobladores marginales” para enfatizar en sus actitudes de pasividad que requería de la acción de la Iglesia y el Estado.
Población Los Nogales
La Población Los Nogales, es una gran población que nace a partir de este proceso a finales de la década del 40. Este sector, ubicado en el área sur de lo que hoy es la comuna de Estación Central, surge cuando un grupo de aproximadamente 90 familias de los cités de Estación Central y la población “Lautaro”, aburridos de vivir en las malas condiciones que les ofrecía la ciudad, comienzan las gestiones con la Corporación de Vivienda (Corvi) para obtener un lugar definitivo donde asentarse. Al no recibir respuesta, lo vecinos proceden a hacer toma de terrenos del Seguro Obrero, una chacra llamada “Los Nogales”.
Luego de conversaciones con el gobierno de la época, a cada familia se le asigna un sitio demarcado por cuatro estacas: 10 metros de frente y 20 de largo. No había luz, agua ni alcantarillado. Los camiones del ejército eran los encargados de trasladar las familias y dejarlas en un potrero sembrado de frondosas maravillas.
Así, el 8 de enero de 1948, marca el comienzo de la población Los Nogales. Esta temprana “Operación Sitio”, es la razón por la cual las manzanas son homogéneas y las viviendas diferentes. Producto de la autoconstrucción es la diversidad y variedad de sus construcciones y soluciones. Viviendas que nacían parecidas, pero distintas una tras otra, como callampas después de la lluvia, conformando una de las primera poblaciones callampas de Chile.
La historia de esta población es de organización constante, desde un principio, cuando tuvieron que trazar las calles, postear para tener luz y gestionar pilones para el agua. Fue sólo en base a ese tesón organizativo que el barrio pudo salir adelante.
Los Nogales ha sabido de tormentosos barriales y polvorientos veranos. Frente a cada inclemencia de la naturaleza su gente supo buscar la solución en el trabajo colectivo y organizado, el talento creativo y la fuerza de trabajo popular puesta en función de las soluciones a los problemas.
En esta línea de reflexión, vale la pena recordar otro gran hito dentro de la historia de la población: La formación de una brigada de bomberos. Durante la década de 1950, los vecinos se reunieron y organizaron para combatir los incendios que los afectaban, los cuales podían durar horas debido al material ligero de las construcciones. Luego de mucho esfuerzo, y con mucha organización se fundó el 20 de noviembre de 1959 la decimosexta compañía del cuerpo de bomberos de Santiago, "Bomba Chile".
La población Los Nogales constituye el alma de la zona sur de la comuna de Estación central. Es una población madre y referencias a ella las encontramos en la mayoría (sino la totalidad) de las poblaciones aledañas: Alessandri, Robert Kennedy, La Santiago, La Palma, La Bonilla, Villa Francia y otras.
La Población Santiago
Aledaña a la Población Los Nogales, nace en la mitad de la década de los 60, una población que recibe, en su mayoría, a la segunda generación de aquellos que llegaron a poblar ese sector de la ciudad. La Población Santiago.
Trajeron sus sueños y esperanzas a un proyecto que recién veía sus primeros trazos en las calles que diseñaron desde la CORVI (Corporaciòn de la Vivienda). El mismo tesón, creatividad y esfuerzo que dio vida a Nogales, se vuelca a la construcción de la Población Santiago.
En esta población, en la década de los 80, durante el periodo más cruel en términos represivos y económicos de la dictadura militar y amparados en la capilla del sector, un grupo de jóvenes se organiza y retoma la lógica de autoorganización, dando vida, en torno a un taller de filosofía, a una primera organización llamada We Wentru. Estos jóvenes pobladores tenían una visión sobre la educación como motor del progreso social y no como medio para escalar socialmente.
De esta agrupación inicial, ya alejados del amparo eclesial y con una lógica de autonomía y autogestión, nace en 1987 la Agrupación de Talleres Culturales Ukamau (Así Somos, en lengua Aymará), formando a otros jóvenes en el uso de instrumentos musicales, folclor, serigrafía, gasfitería, muralismo, artesanía y discusión de la situación política del país. También, desarrollando actividades de apoyo escolar para los niños de la población, un pre-universitario y apoyo para exámenes libres de pobladores adultos que no terminaron su educación formal, articulando una coordinación regional de centros culturales, bibliotecas y centros de educación popular. Incluso, el año 2008, junto a otras organizaciones sociales, dando vida al periódico El Quinto, como un medio de comunicación popular que en sus páginas diera cabida a un sector social completo ninguneado por los medios de comunicación oficiales.
Al 2015, el Ukamau se ha conformado como la fuerza social de pobladores de mayor masividad e importancia de esta comuna, y por qué no decirlo, del país.
¿Pero cómo se gestó esto?
El año 2010, buscando aumentar la participación de pobladoras y pobladores en el Ukamau, la organización realiza un diagnóstico de necesidades de la población el cual arrojó que 425 familias vivían como allegadas. En la búsqueda de una solución, en febrero del 2011 constituyen un comité de vivienda, que, como resultado de intensas conversaciones, logra definir los principios fundamentales mediante los cuales llevarían a cabo el proceso de lucha por el derecho a la vivienda.
En primer lugar, deciden quedarse dentro de la comuna de Estación Central, fundamentando su decisión en argumentos, históricos, sociales, económicos y ambientales. La gran mayoría de quienes integran Ukamau son 4º generación de los primeros habitantes llegados del campo a la ciudad a poblar en donde antes nada hubo. En segundo lugar, quedarse en Estación Central significaba quedarse en una ubicación cercana al centro, con áreas verdes y buena conectividad, descartando una ubicación en la periferia, donde no hay trabajo, se alargan los tiempos de movilización, se reducen las áreas verdes y se pierden las redes de cooperación con que las familias cuentan.
La Maestranza de San Eugenio[3]
Los terrenos de la Maestranza de Ferrocarriles San Eugenio (MSE) son cuarenta y tres hectáreas, ubicadas en el suroriente de la comuna de Estación Central. Su construcción marcó el inicio de la urbanización de la zona sur poniente de la comuna de Santiago a principios del siglo XX. Alberga inmuebles bajo la categoría de monumento históricos en el contexto de una zona típica que protege aproximadamente el treinta por ciento de los terrenos industriales ferroviarios, monumentos históricos muebles y zonas de conservación histórica para vivienda obrera a través del Plan regulador de Estación Central, sin embargo, en el resto del terreno existe un importante patrimonio cultural aún no protegido.
La MSE y las poblaciones obreras que la circundan, son representativas del Estado de Bienestar y del periodo de industrialización en Chile, representando un patrimonio cultural conformado por espacios fabriles, vivienda obrera y equipamiento social ubicados en una proximidad única en la ciudad de Santiago.
La MSE en el pasado ha sido objeto de una serie de proyectos de ordenamientos tales como Maestranza 21 y la urbanización mediante el nuevo Plan regulador de Estación Central, así también ha sido considerada como parte de otros proyectos tales como el Plan Anillo Interior y Operación Estación Central.
Hoy el sector sur poniente de la comuna de Santiago y los terrenos de la MSE se encuentran en camino a reactivarse, mediante una serie de proyectos urbanos tales como el Parque la Aguada, una estación de la futura Línea 6 de Metro, una estación intermodal, el cambio al Plan Regulador de Santiago y un canal de televisión reutilizando instalaciones industriales del sector.
Un hito en la historia del Ukamau, lo representa el compromiso de venta por parte de Ferrocarriles (2011) de dos y media hectáreas de terrenos que los pobladores requerían para radicarse. Esta empresa no contemplaba la construcción de vivienda social en la futura urbanización del enclave, ya que entorpecía y encarecía el negocio inmobiliario que, a través de la inmobiliaria INVIA, se esperaba llevar a cabo en esos terrenos.
Debido a la Ley Orgánica de Ferrocarriles, para evitar la depreciación de los terrenos, las ventas debían llevarse a cabo mediante tasación y licitación, pasos que han sido llevados a cabo de manera favorable para la organización de pobladores. Ukamau logró –tras grandes dificultades- que INVIA junto al Municipio, comenzaran el desarrollo de un Plan Seccional, a la vez que una autogestión sin EGIS, logrando aumentar en siete metros cuadrados cada una de las viviendas del conjunto.
El trabajo de la organización concitó el interés de tesistas de arquitectura los cuales desarrollaron el proyecto habitacional asesorados por la oficina del arquitecto y Premio Nacional de Arquitectura (1983) Fernando Castillo Velasco. Si bien el diseño se encuentra definido, su ubicación aún puede ser modificada dentro de los terrenos de la nueva urbanización.
El movimiento considera que las instalaciones industriales patrimoniales de la maestranza San Eugenio deben tener un uso cultural inter comunal, y que las decisiones del Plan maestro para la nueva urbanización han sido hasta el momento correctas, definiendo la posibilidad de construcción de edificios de hasta doce pisos y equipamiento comercial a nivel comunal. Serán los primeros habitantes de los terrenos ferroviarios esperando cohabitar con aquellos que lleguen posteriormente a la urbanización. Así mismo ya se han contactado con la organización Vecinos por la Puesta en Valor del Barrio San Eugenio, los cuales han asumido desde 2012, la tarea de lograr una declaratoria de zona típica para los barrios obreros que circundan los terrenos de la MSE.
El trabajo de organización de la comunidad requirió altos niveles de participación a la vez que un profundo trabajo de cambio de actitud y disposición de los pobladores. En este sentido durante las distintas asambleas acuñaron frases como “tu hogar es todo el barrio” y “nadie te va regalar casa” las que intentan doblar la mano a cualquier lógica individualista.
Estos intentos por profundizar en la idea de comunidad y cooperación tenían también un fin práctico, puesto que hasta ahora la totalidad de los pobladores habían habitado en casas, sin embargo, debían asumir ahora que debían aprender a vivir en departamentos.
Ukamau lucha por el reconocimiento constitucional del Derecho a una Vivienda Digna y el fin a la privatización de la vivienda social, una Ley General de Vivienda, desarrollada en conjunto con las organizaciones nacionales de allegados y deudores habitacionales y un Programa de Emergencia de construcción de Viviendas Sociales, desarrollado en conjunto con las organizaciones nacionales, regionales y comunales de allegados.
El sentido y el valor que posee el llegar a Maestranza San Eugenio, es que da continuidad a procesos históricos de urbanización vinculados a la identidad de la gente trabajadora, dado que en este sector de la ciudad se registran una diversidad de formas en la que estos grupos sociales tuvieron acceso a la vivienda. Sin embargo, hoy su ubicación obedece a los propios esfuerzos de una comunidad ejemplar, capaz de organizarse y plantearse un objetivo común.
La construcción de este proyecto de vivienda social en los terrenos de la MSE permitirá que un grupo importante de familias se localicen en áreas centrales de la ciudad, reconociendo y manteniendo las ventajas que este tipo de ubicación ofrece a los habitantes urbanos. Además, representa una oportunidad para reconocer el valor social del patrimonio cultural, poniendo de manifiesto la dificultad de ciertos grupos para acceder a este tipo de suelo.
La eficacia del movimiento de pobladores habla sin duda de capacidades de gestión y negociación destacables, valor agregado por aquellos integrantes del movimiento que han decidido poner a disposición de este proceso sus conocimientos y disponibilidad de tiempo, así como la asertividad del discurso planteado por un grupo ciudadano que reclama los derechos que posee y a la vez que exige otros nuevos.

Aland Castro, coordinador nacional del Movimiento de Pobladores Ukamau


[1] Allí, en esa prolongación de terrenos rurales hacia el Oeste de la ciudad de Santiago y desde la quebrada de García Cáceres, se encontraba la mentada Chuchunco, más o menos desde el sector que hoy corresponde a la Estación Central, hacia el Oeste. Correspondía entonces, y desde los inicios de la capital chilena, a un paraje inhóspito, y los indígenas le habían colocado tal nombre, según comenta René León Echaíz en "Historia de Santiago", porque desde allí se podía ver cómo las aguas del río Mapocho eran consumidas por las tierras de la proximidad, como si se las tragase. "¿Chu-chun-co?", en mapudungún, significa entonces algo así como "¿Dónde quedó el río?", "¿Qué se hizo el río?". Pagina Urbatorium   {citado 9 de abril 2015} disponible en http://urbatorium.blogspot.com/2009/05/chuchunco-no-quedaba-tan-lejos.html
[2] Idem nota 1
[3] SITIO CERO, 9 de enero de 2014. Maestranza San Eugenio: Ukamau y el ciclo de la vivienda social. Disponible en: http://sitiocero.net/2014/maestranza-san-eugenio-ukamau-y-el-ciclo-de-la-vivienda-social/

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